Cuatro piezas de hardware, un “corredor de carbono azul”.
- Sensor de ondas– Captura el movimiento de la superficie del mar en tiempo real para ayudar a calcular el intercambio de energía entre el aire y el mar.
- boya de datos integrada– Combina energía, telemetría y computación perimetral para funcionar como un “punto de datos” oceánico.
- ADCP– Analiza la velocidad y la dirección de la corriente a diferentes profundidades, revelando el transporte de masas de agua.
- CTD: mide la temperatura, la salinidad y la profundidad para establecer la línea de base física del océano.
Las unidades pueden utilizarse de forma independiente o combinadas, creando un "corredor de carbono azul" que va desde la superficie hasta el lecho marino y que traslada el debate sobre el flujo de carbono más allá de las estimaciones de los modelos, adentrándolo en datos verificables.
Llevando el tema del océano a cada embarcación, a cada costa.
La COP30 aboga por la participación de múltiples actores. Frankstar facilita el acceso a un hardware listo para usar: los institutos de investigación pueden completar la información faltante en los estudios, las ONG pueden proteger los manglares y los gobiernos costeros pueden actualizar sus planes de adaptación. Implementar, medir y listo: esto transforma el debate sobre el carbono azul, antes de alto nivel, en un escenario real donde se pueden realizar inversiones concretas.
Fecha de publicación: 13 de noviembre de 2025